Egoísmo inteligente
por Diana Méndez del Águila
En este espacio compartiré mis opiniones y experiencias acerca del mundo de la responsabilidad social o sostenibilidad, como prefiero llamarla.
Hoy empiezo una nueva aventura. Hace varios meses que vengo postergando la creación de un espacio donde pueda compartir todo lo que he aprendido, y sigo haciéndolo, sobre sostenibilidad o responsabilidad social (RS). Si me lees tienes que saber 3 cosas: 1. no creo en la RS como un enfoque que se basa sólo en el buen corazón, 2. reniego, constantemente, de que la mayoría piense únicamente en un proyecto social cuando hablamos de RS, 3. la RS o sostenibilidad no es otra cosa que un egoísmo inteligente, es decir, trabajar por el desarrollo de todos porque es necesario para el crecimiento de uno mismo.
Hace 5 años inicié "formalmente" mi trabajo en la promoción de la RS en el país. Sin saber a ciencia cierta qué significaba y cuál era su potencial, cada nueva tarea y reto que se presentaba en el camino fue enseñándome los posibles ámbitos de aplicación de la RS, así fui definiendo mi orientación. Me crucé con proyectos sociales, muy buenos por cierto, pero que de sostenibilidad tenían poco: no estaban asociados al negocio o core de la organización, el proceso de creación de estos no respondían necesariamente a una problemática y sobre todo no se entendían como parte de los objetivos estratégicos.
Soy economista de profesión y de corazón, de ahí que siempre busco que cada cosa que se haga esté asociada a la gestión, planificación, monitoreo y por supuesto a indicadores (pero los de verdad, los estratégicos y de impacto). Sin embargo, no siempre te encuentras con este tipo de enfoque; es por eso que siento la necesidad y el deber de hablar y promover la RS como gestión.
Empecemos por llamarla sostenibilidad y a tener la mente suficientemente abierta para romper paradigmas.